Trabajo Biográfico

¿Qué es el trabajo biográfico?

Todos sabemos que una biografía es la historia de la vida de una persona. Etimológicamente la palabra biografía: BIO (vida) y GRAFIA (escribir).

Un taller BIOGRÁFICO tiene como objetivo, acercarse de “otra manera” y  desde “otra  perspectiva” a sí mismos, y posibilita un método de autoconocimiento donde las personas tratan de “aprender” a leer lo que ellas mismas han ido “escribiendo” a lo largo de su vida.

La imagen de arriba nos puede ilustrar de cómo algo pueda ser visto de forma diferente simplemente cambiando la atención en los diferentes elementos que componen la imagen.

Se podría decir que no nos acercamos a ver la forma más completa de algo, hasta no haberlo contemplado al menos desde doce puntos de vista diferentes.

Si tenemos la posibilidad de hacer este trabajo de observación de nuestra vida, además con otras personas, nuestro punto de vista se verá enriquecido.

Esther Hardin, alumna de Jung, compara nuestra vida con las cuatro estaciones del año: la primavera (desde el nacimiento hasta la mayoría de edad), él verano (la madurez), el otoño (1ª fase entre los 40 y los 60) y el invierno (la vejez): Del mismo modo que el agricultor tiene que conocer la época propicia para sembrar, recoger, etc., también el ser humano para recoger los frutos de su vida necesitará conocer “sus estaciones”.

Por ejemplo:

En la treintena la vida seguía un rumbo determinado, madurábamos con las vivencias, vencíamos obstáculos, dejábamos de lado otros, en fin, durante y años teníamos aquella sensación de bienestar de que todo va bien.  Sin apercibirnos de ello, nos fuimos volviendo más maduros y a la vez que esto ocurría, nuestras fuerzas biológicas, que a partir de los 35 años empiezan a disminuir, no aguantaban más nuestra demanda y de repente no conseguimos ya mantener el equilibrio adecuado entre regeneración y desgaste, rendimos menos, y comienzan a surgir momentos donde la vida comienza a parecer carente de sentido. La mayor parte de las cosas parecen haber perdido el brillo y la ilusión de la juventud, y a menudo de noche empezamos a tener sueños referentes a la muerte.  La enfermedad comienza a vivirse como algo que también puede ocurrirnos a nosotros y no solo a los otros.

Nuestros sueños, proyectos, se han ido convirtiendo en una serie de obligaciones que a veces parecen pesar demasiado. “Todavía más de 20 años para poder jubilarme y ser libre para hacer lo que quiera…” ,  “¿Estaré deprimido?”   Estamos en crisis.

Lo que acabamos de describir, tiene lugar alrededor de los 40 años y nos ocurre, a todos nosotros, en mayor o menor medida y de forma más o menos dramática.

Es la “crisis de la mitad de la vida” o “de los cuarenta”.

 Esta crisis, junto con la de la adolescencia, es quizás de las más conocidas. Pero existen otras crisis en las más diversas edades.

En la lengua china el ideograma que representa la palabra crisis sirve igual para designar el concepto peligro y cambio.

Y esta es la característica de la crisis desde el paradigma en el que se orienta este trabajo:

Las crisis son los momentos, donde el orden preestablecido anteriormente se derrumba, entra en caos, en el sentido que los griegos daban a esta palabra “Todo está contenido, pero todavía nada ha cristalizado, por tanto, todo es posible”  

Por otra parte, podemos reconocer también aquellas “crisis” a situaciones que se repiten varias veces lo largo de la vida de ciertas personas, que les hacen sentirse como “ovejas negras” y para las qué utilizan con frecuencia la expresión “siempre me ocurre esto”.

Por lo tanto, podíamos decir que hay crisis y situaciones que sólo me ocurren a mí, y otras, que no son tan individuales y que le ocurren a todo ser humano.

Si podemos reconocer en las crisis la oportunidad de desarrollo que encierra, y empezaremos a percibir a si mismo que forma parte de nuestro destino, muy individual, y lo que es común a todo ser humano en nuestra civilización actual, estaremos adentrándonos de manera más certera en nuestro futuro.

¿En qué se fundamenta este trabajo biográfico?

Este trabajo se orienta en la Antroposofía de Rudolf Steiner, que contempla al ser humano como un ser en constante evolución en sus aspectos: Físico – Anímico y espiritual

Las investigaciones del Dr.  Steiner y de sus continuadores, como el Dr. Lievegoed, Treichler y otros, nos aportan el conocimiento de la dinámica de las diferentes etapas que se manifiestan en cada biografía, a percibir lo que forma parte de nuestro destino individual y lo que nos es común con todo ser humano en nuestra civilización actual, así como a reconocer las crisis como oportunidades para que nuevas capacidades aparezcan.

¿Qué aporta un taller biográfico?

A lo largo de nuestra vida hemos tenido experiencias frente a las cuales nos hemos planteado preguntas tales como:

  • ¿Por qué me pasa esto?
  • ¿Por qué ahora, qué sentido tiene?
  • ¿Cómo tomar la decisión acertada?

A menudo nuestras vivencias encierran mensajes que aún no hemos podido desvelar. Tomar consciencia de lo que estos nos enseñan puede y ayudarnos a comprender y resolver las tensiones, conflictos y crisis con las que el desarrollo humano nos confronta, así como  a adentrarnos de manera más certera en nuestro futuro para descubrir cual es el siguiente paso a dar en nuestra evolución personal.  

¿Cómo se desarrolla un taller biográfico?

A través de la observación sobre la propia vida, y del intercambio entre los diferentes participantes. Realizamos un recorrido sobre las fases del desarrollo humano por septenios, abarcando tanto pasado, como presente y futuro, y cada participante contempla su vida a la luz de la información recibida sobre la dinámica de las diferentes épocas de la vida.

A través de diferentes preguntas tratamos de poner conciencia en los aspectos relevantes de cada biografía. Buscando cual es el hilo conductor, el leitmotif de cada vida.

Esta práctica se complementa con ejercicios, dinámicas y actividades artísticas.

¿Qué duración tiene un taller biográfico?

Los talleres grupales constan de 50 horas aproximadamente y se realizan quincenalmente, durante un trimestre.

A nivel individual la duración es variable, dependiendo del grado de profundización alcanzado en el proceso.